La evolución de los callos madrileños | Casa Pablo
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La evolución de los callos madrileños

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22 feb La evolución de los callos madrileños

Puede que nos pasemos diciendo esto, pero cuando hace frío pensamos en platos calientes de cuchara, y como no, en ese amplio abanico de posibilidades.

Es por eso, que siempre se nos pasa por la mente unos buenos callos madrileños bien calentitos.

Plato típico de la capital de España y preferido por todos sus ciudadanos en los días más fríos del año, es así, que en centenares de locales gastronómicos repartidos por todas las calles, los hacen. Son de fácil preparación, utilizando normalmente las tripas de vaca en cualquier carnicería o casquería de la ciudad.

Los callos suelen presentarse en cuencos de barro para resguardar el calor del propio alimento, y con un acompañamiento espectacular: Jamón, morcilla y trozos de chorizo.

Por decir alguna fecha, ya que no es del todo exacta la creación de esta receta, digamos que su origen procede del siglo XV, conociéndose como un plato bien sustancioso y económico. Se expandió entre la gente popular de las calles, utilizando un símil castellano, como la pólvora.

Es a finales del siglo XVI, en el mercado de San Miguel, que empezó a comercializarse este plato para vender a cientos de personas que paseaban por las calles cercanas al mercado.

Y para terminar, vamos a dejar un dato muy curioso porque trata sobre la expansión de este plato por toda Europa y fue nada menos que Domingo Hernández de Maceras, que presento una receta de callos soberbia de la cual fue acogida con gran entusiasmo por decenas de centenares de Tabernas y restaurantes, llegando a las afueras de nuestro propio país con muchísimas variaciones, dependiendo de los ingredientes de donde se haga.

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